Papelería y documentos
Tarjetas, hojas de carta, facturas, dossieres y plantillas de presentación editables por tu equipo.
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Una marca no vive solo en la web: vive en la caja que llega a casa, en el rótulo de la puerta, en el dossier que se manda por correo y en las diez piezas que alguien necesita para el lunes. Diseñamos todo eso bajo el mismo criterio.
Piezas
Se puede contratar suelto o dentro de un proyecto de marca. Cuando va dentro sale más barato, porque el sistema visual ya está decidido y no hay que inventarlo dos veces.
Tarjetas, hojas de carta, facturas, dossieres y plantillas de presentación editables por tu equipo.
Envases, etiquetado y artes finales listas para imprenta, con las especificaciones técnicas que pide cada proveedor.
Catálogos, memorias e informes: retícula, jerarquía tipográfica y un maestro que se puede reutilizar cada año.
Señalética, escaparate, vinilos y rótulo exterior, adaptados a las medidas reales del sitio.
Sistemas de plantillas para redes y anuncios, pensados para que se puedan producir en serie sin perder el criterio.
Guion de las imágenes que hacen falta, acompañamiento en la sesión y edición dentro del criterio de la marca.
Dirección de arte
La diferencia entre una marca sólida y un montón de piezas bonitas es que la primera se puede repetir. Alguien que no estuvo en el proyecto tiene que poder maquetar la siguiente pieza y que se parezca a las anteriores sin adivinar nada.
Por eso la dirección de arte se escribe: qué tipografía manda en un titular, cuánto aire deja el logotipo, qué se fotografía y qué no, y qué combinación de colores es aceptable sobre fondo oscuro. Son cinco o seis reglas cortas que cualquiera puede seguir, y valen más que un dossier de sesenta páginas que nadie abre.

Artes finales
Sangres, marcas de corte, perfiles de color, tintas planas, troqueles y resolución mínima: la mitad de los problemas de una pieza impresa aparecen en este último paso y no en el diseño. Preparamos las artes finales con las especificaciones de tu proveedor, no con las genéricas.
Si no tienes imprenta, te decimos qué pedir y a qué precio suele estar, para que puedas comparar presupuestos sin depender de nuestro criterio ni de nuestra comisión, porque no la hay.
Ver el método completoCómo trabajamos aquí
Si vas a publicar todas las semanas, lo que necesitas es un sistema con el que tu equipo produzca solo. Diseñar pieza a pieza para siempre es la forma más cara de mantener una marca viva.
Un tamaño estándar de imprenta cuesta la mitad que uno especial y se produce en la mitad de tiempo. Esa decisión se toma al principio, no cuando ya está todo maquetado.
Un color que en pantalla es perfecto puede ser imposible sobre cartón reciclado. Se prueba antes, con la muestra física del material en la mesa.
Los archivos de trabajo son tuyos, con las fuentes identificadas y las capas ordenadas, para que cualquier otro estudio pueda continuar.
Dudas frecuentes
Sí, siempre que exista una marca definida sobre la que apoyarse. Si no la hay, la pieza saldrá bien pero no construirá nada: la siguiente volverá a empezar de cero. En ese caso lo decimos antes de presupuestar.
Podemos coordinar la producción si quieres, cobrando las horas de seguimiento. Lo que no hacemos es revender impresión con margen: pides tú, pagas el precio del proveedor y nosotros nos ocupamos de que los archivos lleguen correctos.
Sí, con colaboradores habituales, y la dirección la lleva el estudio para que el resultado encaje con el resto del sistema. También podemos dirigir a los que ya trabajan contigo.
Depende de si existe sistema. Con marca y plantillas definidas, una pieza estándar puede salir en 48 horas. Sin nada previo, lo urgente sale caro y suele salir mal; preferimos avisarlo antes que cumplir un plazo imposible.
Mándanos la lista, aunque sea desordenada. Te decimos qué conviene resolver con un sistema y qué merece diseñarse pieza a pieza.